Recolectar la arcilla, trabajarla, darle forma,
hacer de ella un objeto de uso o consumo,
hacer de ella cerámica viva.


Raúl Martínez Palma dice que comenzó tarde en este oficio de ceramista. “A los 26 años entré por primera vez a un taller.Yo vivía en una casa medio comunitaria, donde había varios artistas plásticos y un taller de cerámica, y yo era por lo menos diez años más chico que todos”, contó a aconteceres.
“Empecé a trabajar en el taller, que lo tenían por lo artístico, pues vivían de otra cosa y me pagaban por preparar el barro, barrer, ordenar y obvio que podía hacer lo que quisiera. Me entré a copar y empecé a meter y sacar cosas del horno y así fui aprendiendo. Los libros y posteriormente internet, contribuyeron a mi formación también”.

Cuáles fueron tus primeras creaciones?
Las primeras fueron unos cuencos que hice sin saber nada, los metí en el horno y lo que salió me gusto tan poco que los escondí meses. Los puse sobre una estantería alta y no los quería ni ver. Cuencos, cazuelas, ensaladeras, platos, comencé con eso porque también eran los moldes que había en el taller. Muy básico todo en cuanto a diseño.
Por otra parte, la cerámica tiene una cosa muy mágica y es que los esmaltes, los colores, cambian mucho antes y después del horno. Hay algo de trabajar como futurizando, imaginando como va a quedar. Y a veces se da y a veces nada que ver.
Ahora ya es diferente, conozco los materiales, sé como funcionan.

Qué te inspira?
“Es dificil responder a eso, diría que las formas. En un momento estuve muy colgado mirando las rejas antiguas, que crean dibujos. Fachadas de casas antiguas con molduras.
Ahora internet es infinito y siempre terminas inspirándote. Ver, sobre todo eso”.

Raúl se considera más artesano que artista y entiende que la artesanía tiene mucha menos especulación que cualquier otra producción capitalista.

“El otro día escuchaba a un artesano que decía que la artesanía es pre capitalista, es como que puede estar libre de especulación. Para mí una cosa buena de comprarle al artesano, además de que conocés a quién lo hizo, tiene que ver con eso, el artesano tiene un viaje no tan especulativo.
La ley del capitalismo es poner lo menos para sacar lo más y el artesano, si ama lo que hace, busca hacerlo lo mejor posible, sin importar el costo, quiere ser buen artesano.
Da mucho y lo que se saca con la venta bueno a veces no es mucho, pero no lo podés evitar, a pesar de que a veces va contra tus intereses económicos, tratás de que sea algo sincero, personal, que tenga tu toque”.
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Se puede decir que hay cierta realización en empezar de cero?.
“Exacto, realización es una buena palabra para definirlo, importa más eso que ganar un peso más. Es como dejar que el alma fluya a través de las manos”.
Cómo es el mercado habitualmente y como se encuentra hoy en plena pandemia?
“Yo me muevo habitualmente en ferias vecinales, donde no hay muchos ceramistas, dado que la cerámica es pesada, se rompe con los traslados, en fin. También vendo en el Mercado de los Artesanos, pero está cerrado no se sabe hasta cuando. Voy sobreviviendo, y he notado últimamente mayor venta vía internet”.

Hay algún producto que tenga más demanda actualmente?
La cazuela de barro, la vieja y querida. Cero decoración, para comer, lo básico, pero que tiene su belleza. Hay algo que para mi tiene lo artesanal y las ferias vecinales a donde concurre la gente común, y es que ves las reacciones espontáneas. Y las cazuelas siempre provocan una referencia afectiva, “mi abuela tenía”, “que lindo para comer un guisito”. En la cazuela de barro no hay nada que entender”.

Parte de la arcilla que Raúl utiliza, la recolecta en el arroyo Sarandí, cerca de su casa. “Tengo el berretín del artesano de hacerlo todo yo, como que hacer todo el proceso me hace sentir realizado. Me cuesta tercerizar, es una experiencia que alguna vez intenté y no me gustó. Supongo que para hacerlo tendría que ser con alguien que se cope con el oficio, que vaya más allá de cumplir un horario, cobrar por eso y me voy. Por eso los talleres artesanales tienen el aprendiz, de hecho yo fui uno y sigo aprendiendo, como dice la canción, soy un eterno aprendiz”.














Hermoso trabajo en palabras sencillas, dice toda la esencia de un artista. Celoso de su creación. Es asi como lo materializa. Quiero una olla de barro 🙂. Los azulejos bellisimos con su clasico color azul.
Hermosísimo!!
Quiero baldocitas y una fuente decorada!