Cercos de piedra

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Aún se conservan intactos,
como fieles testigos de nuestra historia
y es posible encontrarlos principalmente
en los departamentos del norte de nuestro país.

Los cercos, mangas o mangueras de piedra, habrían sido construidos a fines del siglo XVIII y principios del XIX, cuando no había alambrados ni piques y el paciente encaje de piedras cortadas, en un aparejo por demás artesanal, ofrecía resguardo y cuidado a los embarques de ganado.

Varias son las hipótesis que se manejan sobre su construcción, algunos historiadores afirman que fueron erigidos por esclavos, en tanto otros mencionan a vascos e italianos, en fechas posteriores a la Guerra Grande, como sus creadores.

Tal vez los más populares sean los cercos ubicados en Masoller, departamento de Rivera, pues detrás de los mismos se habrían protegido los seguidores de Aparicio Saravia en el enfrentamiento con las fuerzas gubernamentales, que tuvo lugar en 1904, durante la Batalla de Masoller.

O en otros casos, por su particular destino de ser celadores de la vida, aún después de la muerte.

Lo cierto es que estas construcciones, usualmente circulares, mantienen su belleza y se muestran inmunes al tiempo.

otros lugares


2 Comentarios

  1. Me encantó reencotrarme con estos cercos, de niño andaba por la campaña porque mis padres eran maestros rurales y reuerdo haber visto construcciones similares

  2. Yo también conocí estos cercos de piedra siendo un niño. Un tío mío, Mario Barboza, que fue quien me enseñó a jugar ajedrez a los ocho años, tenía un campo en Masoller, dónde pasé hermosos días con mis dos primos, Mario, llamado como su padre y también ajedrecista, y el otro hermano, de quién curiosamente solo recuerdo su apodo, “Pulgar”! En su campo había un gran cerco de piedra, y estás fotos me trajeron gratos recuerdos de la infancia, de esa infancia que como dijo Sandor Marai “es la única patria verdadera del hombre”.

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