Luis Falero es anticuario
y tiene su puesto de venta en la Feria de Tristán Narvaja.
Criado entre antigüedades, pues su padre también es anticuario,
reconoce que si bien se trata de un rubro difícil, no lo cambia por nada.
En diálogo con aconteceres, un domingo de feria y mientras atendía clientes y curiosos, nos contó algunas de las particularidades de una profesión que, en nuestro país, no cuenta con formación académica, pero que requiere un alto grado de conocimiento y compromiso.

Como es hoy el trabajo de un anticuario en Uruguay?
Complicado, pero es lindo. Esto te tiene que gustar, tenés que estar atento a los detalles. Yo leo mucho, busco información por internet, leyendas, pues hay muchas cosas que tienen su historia.

Te encontrás con sorpresas?
Claro, encontrás cosas que ni podés imaginar. Una vez me pasó de encontrarme con una colección de cálices de iglesia. Consulté con diversas personas, pues en primer lugar hay que asegurarse el origen de lo que compras y luego de las posibilidades de venta. Me dijeron que era una venta difícil, pero que en el año 70, la Iglesia Católica dio permiso a las iglesias para vender y por eso decidí comprarlos.
El puesto de Luis tiene, literalmente, de todo. Desde una pulsera antigua hasta una extensa colección de herramientas antiguas en impecables condiciones.

“Lo principal en mi caso es conseguir coleccionables, cosas raras, especiales.
Por ejemplo, tengo un par de championes de marca Coca Cola. Es extraño, pero quienes coleccionan cosas de la marca buscan todo, destapadores, heladeras, todo tipo de cosas.
Pasa también con matrículas, platería criolla, pines, monedas, medallas. Trabajo mucho con coleccionistas.

Es difícil hacer entender el valor de un objeto realmente antiguo, frente a una imitación?
Sí, mucha gente no entiende que parecido no es lo mismo. Pasa que cuando vas a comprar a un domicilio en ocasiones piensan que están vendiendo algo igual o similar a lo que tenés y no es así. Otras veces voy, por ejemplo, a comprar una lámpara y termino comprando un juego de cubiertos.
Hay que estar atento a lo que surge.

Que tan fuerte es el impacto de la pandemia en las ventas?
Bajaron mucho, te diría que un 70% aunque no lo creas, porque dejaron de venir los turistas. Aparte tenés que tener cuidado con lo que comprás, pues los valores han bajado significativamente. Se sigue vendiendo, bajaron las ventas y los valores, pero hay que buscar la forma de sobrevivir.

Como dije, es un rubro muy especial, pero es muy lindo. Yo me he encontrado con piezas increíbles y las he vendido muy bien. De hecho, me dedico a encontrar la pieza rara, diferente, si la tienen todos no me sirve y eso lleva tiempo y dedicación, pero es lo que me gusta.
Esto te tiene que nacer, concluye.















Muy buen reportaje, diferente e interesante. Distinto ( o talvez no) al programa «el precio de la historia». Hace unos años, un sr cuyo padre restauraba objetos antiguos y los enviaba al norte, me compró un cartel de la TEXACO esmaltado en una cifra con cuatro ceros (como la harina). También era normal que los estudios cinematográficos brasileños vinieran a buscar ( al interior del país) las « cachilas» para filmar sus telenovelas.
Preciosa narración, me encanta
Muchas gracias por compartir, abrazos