por Prof. Mauro Barboza
¿Qué tanta antigüedad tiene el ajedrez?
¿Cuál es su origen primero y verdadero?
Son preguntas difíciles de develar,
casi imposibles.
Comencemos por una curiosidad. Vean esta imagen, es una pintura encontrada en Abu Simbel, en el templo de la reina Nefertari, la amada esposa del Ramses II, al parecer muy aficionada al ”Senet”.

Varios juegos de Senet fueron encontrados en tumbas egipcias, el más famoso de todos, faltaba más, el que se halló en la tumba de Tutankamón.
El Senet era un juego muy apreciado en el antiguo Egipto ya que no sólo entretenía, sino que tenía una gran importancia religiosa, como lo demuestra su nombre que significa “pasaje” o “tránsito”, aludiendo al pasaje del mundo de los vivos al de los muertos. Algunos guías egipcios se atreven a insinuar que este juego, que se remonta según grabados encontrados en templos, a unos 3.000 años A.C., es decir a unos 5000 años atrás(!), es un antepasado del ajedrez. Sin embargo los egiptólogos sostienen que era más parecido al parchís, al juego de la oca o al backgamon modernos.

Lo más probable es que el ajedrez moderno se inspire en el Chaturanga, un juego indio cuyas menciones más antiguas se remontan al Siglo III A.C.
Como pueden ver en el diagrama, originalmente eran cuatro grupos de ocho piezas cada uno, muy similares a las del ajedrez, cada grupo tiene un rey, un elefante, un caballero, una nave y cuatro infantes. Participaban cuatro jugadores, pero en dos bandos, lo cual obligaba a definir una estrategia por equipos, Quizás este juego alguna vez debería recuperarse, pues debe dar lugar a partidas de gran interés.
Más tarde se unificarían en sólo dos grupos y dos jugadores, a la vez que uno de los reyes sería reemplazado por un gran visir y las naves por torres.
Así llegaría este juego a Europa, siglos más tarde.
¿Cómo llegó? Hay dos vertientes posibles: una a través de los reinos moros del sur de España y la otra por los Cruzados. Lo cierto es que inmediatamente el juego se apoderó de Europa, y fue practicado en todas las cortes nobiliarias. Hay grabados que prueban que fue intensamente practicado en España, Francia, Italia, Inglaterra, etc.
Pero es muy interesante la difusión que tomó en las cortes francesas del sur, de la Provenza, donde era practicado en salones y alcobas por damas y caballeros, en las llamadas Cortes de Amor. Fue allí, por influencia del amor cortesano y el culto a la Dama, reflejo del culto mariano, el mismo que enajenaba a Don Quijote a su amada Dulcinea, que el Gran Visir o Primer Ministro, por cortesía, pasó a denominarse Reina o Dama.
Interesante transformación que se da entre los siglos XI y XIII.
Por cierto, a veces es difícil entender por qué la Dama es la pieza más poderosa del ajedrez, y se mueve como todo un ejército. ¡Otro aspecto que llama la atención es el extraño acto de travestismo por el cual un peón cuando llega a la octava línea puede transformarse en “Dama”! Hubiera sido más lógico que después de semejante proeza pudiera transformarse en general o ministro…
El impulso definitivo se lo dio quizás el Libro de los Dados, Tablas y Ajedrez, encargado por Alfonso X el Sabio y que quedó para siempre unido a su nombre.

Ya desde su aparición y expansión por Europa el juego atrajo la atención de pintores y dibujantes, encargados de replicar las situaciones cotidianas en un mundo del cual eran casi los únicos testimonios plásticos. Es así que encontramos a partir del SXIII una gran cantidad de obras inspiradas en el juego como representación social, y que debió verse como una actividad lúdica a la vez intelectual y prestigiosa. Adjuntamos algunos ejemplos:

Partida de Ajedrez, de Sofonisba Anguissola, considerada la pintora más importante del Renacimiento Italiano (Siglo XVI). Muestra a sus hermanas practicando ajedrez, otra prueba del interés que despertaba el juego entre las jóvenes cortesanas.

Marte y Venus juegan ajedrez (S.XVII), un tema recurrido a lo largo de los tiempos. Un tema muy masculino, el hombre sometido a una doble atracción, la de la mente y el cuerpo. El gesto seductor e insinuante de Venus se contrapone con la actitud del dios, que parece estar muy concentrado en el juego.

Jugadores de Ajedrez, de Honoré Daumier. Es un pintor pos Revolución Francesa, pos Napoleón y pos Restauración. Con él llegan a la pintura hombres de pueblo, personas comunes, como las del cuadro, alejándose de los modelos cortesanos y aristocráticos. Se le incluye en el realismo, aunque muy claramente se puede advertir en su obra un fuerte matiz pre expresionista.

Un ajedrez Napoleón, del Siglo XIX. Napoleón era un gran aficionado al ajedrez, y en sus momentos de esplendor solía concurrir a los cafés parisinos a jugar partidas. Practicaba un ajedrez táctico por excelencia, era audaz y competitivo, y se conservan algunas de sus partidas, en las cuales demostraba estas cualidades. Es fácil darse cuenta que el ejército napoleónico era una motivo excelente para artistas y artesanos que fabricaban juegos de ajedrez. En éste en particular se aprecian al Emperador en un gesto típico, a Josefina, a sus mariscales de campo y demás componentes de su ejército. Un detalle sutil: el anónimo artista respeta la diferencia de estaturas (Josefina era mucho más alta) pero la enmascara con un pedestal más alto y el gran Tricornio que solía usar el emperador.

Ya en Siglo XX el ajedrez se ha transformado en motivo recurrente para infinidad de artistas plásticos. Este cuadro, del artista rumano Gyura Lohmuller, claramente inspirado en la estética surrealista de Salvador Dalí, es un vivo ejemplo de las posibilidades que ofrece el juego con sus particulares figuras y contrastes.

Uno de los grandes títulos del cine del Siglo XX es sin duda El Séptimo Sello (alusión al apocalipsis), ,sen el cual el caballero que vuelve desencantado de las Cruzadas se enfrenta a la Muerte, en una partida dónde pone en juego su vida. Es una de las escenas más icónica del cine, con toda su carga simbólica y sus contrastes.
Con este breve panorama quisimos demostrar la seducción que este juego ha significado desde su llegada a Occidente y que aún hoy sigue cautivándonos. Las imágenes que hemos recolectado para ustedes son sólo una brevísima, ,casi insignificante muestra de sus infinitas posibilidades.


















