por Karina Ruiz Díaz
Su fascinación por el desierto
la impulsó a recorrer el mundo
como periodista free lance,
cubriendo crisis humanitarias
desde campos de refugiados en Jordania,
hasta la reciente guerra en Ucrania.
Maria Eugenia Rodríguez Cattaneo,
periodista uruguaya
oriunda de Treinta y Tres,
acaba de volver al país para presentar
“El libro de tapas azules”
– Guía de viaje para viajeros temerosos”.
Sobre su obra
y las vivencias que la inspiraron
habló con aconteceres,
antes de retomar sus viajes,
esta vez con Líbano como primera parada.

Por qué un libro autobiográfico y por qué ahora?
Llevo escribiendo fragmentos y cosas personales desde que empecé a viajar como periodista. Los primeros reportajes, crónicas que salieron en dos mil y poco, mientras yo viajaba en un barco como marinera, tenían un cierto tono, pero eso no quería decir que yo no tomara mis propias notas personales, donde contaba lo que me pasaba a mí o lo que veía desde atrás, desde la gente, cosas que quizás no son noticiosas, porque no eran eventos tan importantes.
Fui acumulando relatos y publiqué cosas distintas, más personales, como por ejemplo mi trabajo como marinera en el barco del emir de Qatar, pero tenía ese pendiente, quiero sacar un libro de crónicas. Y ahora me instalé en Tiflis, Georgia, un tiempo muy largo y tuve tiempo de hacer esta recopilación.
Vi muchas cosas que me interesaron y una de las que me impactó fueron los libros que eran para escribir. Libros que tenían muy pocos fragmentos, por ejemplo de Kafka y el resto en blanco para que alguien escribiera sobre ese autor o sobre la historia de alguna ciudad y espacio para que el viajero escribiera sus impresiones.
Me gustó la idea de poner algunos de los relatos de cualquier parte de mi vida y espacio para que cada persona haga eco de lo que le pasó, de lo que le gustó y escriba su propia parte.

El libro de tapas azules que en realidad tiene tapas amarillas…

El libro de tapas azules es el cuaderno en el que yo escribía mis notas siempre, escribía todo ahí. Algunas cosas que escribí, o que soñé, las escribí ahí. Después, como que pasó algo tal cual como lo que yo había soñado, entonces tenía como cierta mística con ese libro.
Pero bueno, éste no es ese libro, este es otro, por eso lo hice de tapas amarillas. Este no es el que yo tenía, pero de alguna manera lo repito, para que otra persona arranque con su libro de tapas amarillas. A escribir y a lo que sea.
Cuentas historias desde lugares de los que solo tenemos conocimiento cuando hay conflictos, algunos de los cuales se podrían considerar peligrosos para una mujer que viaja sola. ¿Cómo te animaste? ¿Cómo reuniste el valor? Porque vos hablás mucho de eso, de animarse a pesar del miedo, más allá del miedo.
Sí, el libro se llama justamente Guía para viajeros temerosos, porque muchas veces parece que cuando uno hace cosas excepcionales, es porque tiene una condición excepcional de valentía o algo así, lo que no es cierto. Todos tomamos decisiones súper valerosas en determinados momentos de nuestra vida ¿no?. Todos tenemos coraje en algún momento, solo que después nos olvidamos. Y también muchas veces parece que, como mujer viajera, hice algo raro, pero porque parece que las mujeres una y otra vez arrancamos de cero y está bueno decir “mire que esto ya se hizo”.
Cada vez que una mujer hace algo que la sociedad uruguaya no se espera, es como que fuiste la primera. Vas a la historia y hay un montón, pero no sé por qué se nos pierde la historia. Si, he tomado muchas decisiones arriesgadas, pero hay muchas mujeres que las han tomado también y estaban conmigo. Donde ando viajando no soy la excepción para nada, soy una del montón.

El grupo de personas con el que estaba en Georgia cuando me instalé, era gente que estaba de paso, una estadounidense que era cinturón negro de judo, un británico que había vivido en India y daba clases para preparar la entrada a universidades de élite, un ruso que era disidente, un amigo que era español y se fue a Kenia, yo era una más, no era un bicho raro.
Entonces, muchas veces no es el miedo el que hay que vencer, sino el desconocimiento.

Cómo es llegar a un lugar que no conoces? Ahora te instalaste en Tiflis, por ejemplo. ¿Cómo es llegar ahí, conseguir dónde quedarte, hablar con la gente. ¿Cómo es ese proceso? ¿Cómo lo vivís?
Cada lugar es distinto. Ahora, como he viajado mucho, puedo llegar a cualquier lugar, a cualquier estación de tren de cualquier país del mundo, y ya sé cómo moverme, porque de alguna manera las dinámicas son las mismas. Pero, por ejemplo, yo en Tiflis no conocía absolutamente a nadie. Contacté a alguien por Instagram, un argentino que era docente. Yo llegué un lunes, me reuní con él un martes. Me invitó a un evento de escritores un jueves, que era en una colina. Y yo terminé viviendo en esa casa, en esa colina, a los tres meses. Y este mismo amigo festejó el cumpleaños de su novia ahí una semana antes de que yo me fuera. Y ya todos sus amigos eran mis amigos y sigo en contacto. Se genera como un mundo de gente que fluye, en el que te movés mucho más fluidamente que acá.

Por ejemplo, yo voy a Ucrania y estoy en un bar escribiendo en una laptop, hay un hombre escribiendo en una también, el tipo es periodista. Vos te miraste en ese momento, ya que sos periodista, ya conversaste, ya es amigo, ya hiciste un contacto. Todo es según dónde estás.
Por eso digo que viajar es reconstruirse. Porque en tu lugar podés ser una determinada persona, seria, responsable, desprolija. Pero cuando viajás por ahí, todavía no sos nada, hasta que te empezás a reflejar en los demás y ahí te convertís verdaderamente en quién sos.
Entonces, a mí no me resulta difícil, pero no siempre pasa eso.
Sí aprendés a vivir solo mucho tiempo. Muchos de los relatos que cuento hablan de eso, simplemente de la soledad o del miedo. Y vos tenés que aprender a convivir con la soledad.
A propósito de la soledad, tengo pensado escribir una trilogía, este primer libro es para viajeros temerosos, el segundo va a ser para viajeros solitarios y el tercero todavía no lo sé, pero tal vez sea para viajeros infelices. Porque a veces asociamos viajar a las vacaciones, pero la mayoría de la gente que me cruzo en los lugares a los que yo viajo, que claramente no son un all inclusive en el Caribe, es gente que está buscando un montón de cosas. No buscándose a sí misma, pero sí buscando cosas que no encuentran en donde nacieron. No todos nacimos en el lugar en el que vamos a quedarnos hasta el último día.

Este libro forma parte del “Movimiento contra la adicción digital”. En qué consiste este movimiento?
Viviendo en Tiflis teníamos un grupo con el que nos reuníamos a leer en papel y a escribir. Escribíamos sobre una consigna cada semana, una consigna distinta que podía ser a dónde fueron a parar los calcetines que se perdieron en el lavarropas. Y ahí unos inventaban un movimiento anarquista clandestino de medias y otros inventaban unas vías fantásticas a ese par de medias. Hablamos de cualquier cosa, de política también, obviamente.
Pero la consigna era imprimirlo y leer impreso. Por qué?. Porque todos ahí teníamos mucha conciencia de cuánto nos precisábamos y cuánto era importante estar cerca unos de otros. Así surgió una revista que llamamos Brain Police, solo era en papel, impresa.
Hay todo un mundo de gente a la que le encanta leer en papel, le encanta escribir en papel y buscamos revindicar eso. Y también ser conscientes de cuán adictos estamos al teléfono y que cuanto más leemos del teléfono, de menor calidad es quizá lo que leemos.
Cuando tenés el papel en la mano, no solo para leer, sino para escribir, para rayar, para pensar un poco, te conectás mucho con vos. Y para nosotros, para todos los que estábamos ahí, escribir era súper importante.
Un ruso, un americano, un yanqui, un español, un argentino, yo que venía de Uruguay, un australiano, en fin, puedo seguir armando esta gran ensalada de gente, de georgianos. Y lo que teníamos en común, era que escribir nos hacía bien.

Contenta entonces con tu libro, con la experiencia?
Sí, contenta de haberme decidido. Habrá una segunda edición que voy a corregir, agregar cosas, pero sí, contenta.
La gente ha sido súper gentil conmigo. Me daba cierto temor por aquello de que el que se tomó el trabajo de comprarlo y el trabajo de leerlo si no le gusta es como más personal, pero han sido comentarios lindos los que he recibido.
Cuales son tus planes luego de esta parada en Uruguay?
Primera estación Líbano, voy como freelance, tengo algunas coberturas ya aseguradas y después, vemos a ver que pasa.
Quienes deseen adquirir “El libro de tapas azules”, pueden contactarla a través de instagram @eugeniacattaneo o en Pocitos Libros.

















Magistral, con la potencia poética de quién hace del barro y la gente su voz y verbo. Dos periodistas que se reconocen por su calidad y calidez. La mejor de las mejores entrevistas que he leído últimamente. Los mejores augurios para que el Libro de Tapas Azules (que gritan en Amarillo) siga su viaje, como la travesía que se impuso la periodista-poeta, inquieta e inquietante. Saludos fronterizos desde Riveramento!
Muy buena entrevista, excelente la idea de revindicar el papel, el libro impreso tiene otra vida y no se pierde en la inmensidad de internet.