Locos por el Ford A

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por Karina Ruiz Diaz

Se confiesan “locos”,
por la pasión que sienten por los autos antiguos,
las entrañables “cachilas”.
Lo cierto es que los miembros del Club Ford A de Montevideo,
alimentan con reuniones cotidianas y grupos de whatsapp,
ese amor que comparten con cientos de apasionados,
a lo largo y ancho del mundo.

 

Pero qué es lo que tanto los atrae de estos vehículos, al punto de ser casi una obsesión?. Para saberlo, aconteceres dialogó con Juan Manuel Prada, presidente del Club Ford A, momentos antes de la reunión semanal que los convoca, en su sede de calles Yaguarí y Porongos.

Creado en noviembre de 1982 por una decena de aficionados, el Club Ford A cuenta hoy con unos 115 miembros, “locos que quisieron tener un club para reunirse”, contó Prada.

“Son de esos hobbies que se transforman en una pasión y una locura. Por qué locura? Porque comenzás con las ganas de tener tu coche antiguo o cachila y eso lleva a la pasión por la restauración y querer dejarlo lo más original posible”, explica.

“Un socio dijo algo que nos quedó grabado, “si sos socio del Club Ford A muy normal no sos”, cuenta. “Porque a quién se le ocurre decir que vamos de aquí a Minas, Punta del Este o Colonia, en un auto antiguo que tiene 90 años?.
Que vamos a velocidades de 55 km por hora, las comodidades no son las de los autos de ahora. Cuando uno se baja del coche es “pará que me duele la cintura” afirma riendo.
“Pero el ruido que hace, verlo, es algo único, por eso digo que es una pasión”.

Prada tuvo su primera cachila a los 16 años, “me la compró mi padre en el año 76 y después la vendió y en el 78 me volvió a comprar una, que es la que tengo actualmente.
Y así como yo hay muchos, no soy la excepción de la regla. Recuerdo que en los años 80 era el auto que usaba y me paraban extranjeros queriéndomela comprar y yo no la vendía. Mi novia y actual señora me decía “cómo no la vendés, estás loco?.
Después como todo, me recibí, me casé, pasé por otras etapas que hicieron que la cachila fuera quedando postergada, pero siempre la guardé, pensando que en algún momento iba a poder tenerla andando”.

Hablando sobre el club y el por qué de su existencia, explicó que “nos gusta juntarnos todos los martes a cenar, conversar y traer novedades sobre lo que se compró fulano o mengano, compartir fotos, comentar lo que se está haciendo. Cuando a veces viene un socio nuevo siempre le decimos que ya le va a agarrar el virus y eso pasa.

Yo por ejemplo, ya no tengo una cachila, tengo dos. Hoy hay gente que tiene más años que yo en el club y otros apenas meses, pero ya se compraron una cachila y la están arreglando y usando y vienen con esa novelería de querer participar en los encuentros, que también es algo que nos gusta”.

Mantener una cachila lo más parecido al modelo original no es sencillo, “vamos aprendiendo, tenemos también varios mecánicos, uno de ellos socio del club, que es nuestro mecánico de cabecera. Hay gente que no tiene idea, otros nos animamos un poquito más a hacer pequeñas cosas, a veces supervisados por ellos.
Tenemos una especie de norma acá que es ayudarnos entre nosotros. Es totalmente amateur, nos juntamos, comemos un asado y nos ayudamos. Si vienen a ayudarme a arreglar la mía, también está lo de vení en tu cachila, porque la idea es salir y andar juntos también”.

Pero los paseos no son solo entre amigos, en muchas ocasiones el Club Ford A ha sido convocado a participar de eventos varios. “Apoyamos a muchas intendencias, a veces nos llama la de Montevideo, Canelones. Nos llamaron para el aniversario de San Ramón y fuimos quince cachilas y desfilamos. El año pasado estuvimos en Punta del Este, pues se cumplían años de Ituzaingó .
Hemos desfilado en Carnaval, participamos de la reapertura de Villa Yeruá, la casa ubicada en Malvín, donde Carlos Gardel pasaba sus veranos. Fuimos con las cachilas vestidos de época a participar del evento.
Los  festejos de La Cumparsita también contaron con los integrantes del Club Ford A, “en esas cosas siempre estamos apoyando.
A veces vamos más lejos, hace poco fuimos a Minas en 22 cachilas. Es lindo ver pasar en la ruta una cantidad de autos antiguos. Llegamos y estacionamos frente a la intendencia pues a la gente le gusta ir a mirarlas y sacar fotos”.

Las cachilas de los socios van de los años 1918, que son las Modelo T y las Modelo A llegan al 31. “Pero este Club, aunque se llama Ford A, hace muchos años, debido a que había gente que quería pertenecer pero no tenía el Ford A, se cambió el estatuto y se permite ser socio igual con otro modelo”. Si bien mantiene su nombre y logo, no se limita a ese modelo”.

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Qué es lo que los atrae del modelo?

“El Club Ford A fue creado por unas quince personas que tenían este modelo. Esos socios fundadores pertenecían a otro club de coches clásicos pero deciden hacer uno específico y ahí surgió. Creo que el Club hoy cuenta con una mayoría que tiene Ford A, ayuda que este modelo es de los que más hay, al menos aquí en Uruguay. De hecho en los 80 y 90, venían muchos extranjeros a comprar el modelo acá, pues se encontraba con facilidad.

Pero debe ser de las marcas que más hay, todavía aparece en algún galpón, más fácilmente en el interior. De hecho cuando estábamos en Minas, se acercó una persona a decirnos que tenía una cachila guardada desde hace muchos años en un galpón. La fuimos a ver, luego volvimos con un socio que la fue a ver para comprarla”.

 

Otro factor que contribuye a la popularidad del Ford A, es que “restaurarlo es también más fácil, pues aún se puede conseguir en los cambalaches alguna cosa y a su vez en Estados Unidos hay casas que se han dedicado a tener réplicas iguales a los repuestos originales. Las estamos trayendo permanentemente, las encargamos por internet y cuando llega también es una gran emoción, hasta ahí se ve la pasión”, enfatiza Prada.

La pasión se contagia a los hijos?
Sí, de hecho ya vienen algunos socios con sus hijos menores, los más chiquitos se divierten y los de 13, 14 años yo digo que son el futuro. También participan muchas de nuestras señoras, les gusta colaborar y ser parte de los paseos y hay socias mujeres también” agrega.

De hecho suelen realizar encuentros en el club donde invitan a las parejas de los socios, en un evento llamado la noche de las Claras. Por qué? Porque cuando surgió la idea, el vicepresidente Sebastián De León nos dijo “todos conocemos a Henry Ford, creador del Ford A, pero no todos conocen a Clara, la esposa. Por eso vamos a invitar a todas las Claras y desde entonces, tenemos regularmente la noche de las Claras”.

Las reuniones del club Ford A se realizan todos los martes a las 20.00 horas, en el local situado en la esquina de las calles Yaguarí y Porongos.

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1 Comentario

  1. Buenas tardes!

    Me interesa ser miembro del club, tengo 2 modelos del 28 y 29.
    Agradecería saber, si fuera posible asistír a las próx. reuniones?

    Gracias y saludos!
    Daniel Marchese

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