Varias son las versiones que circulan
sobre su origen y posterior abandono.
Lo cierto es que ni el descuido del lugar y deterioro del edificio
le quitan belleza ni disminuyen su grandiosidad.

La Iglesia se sitúa sobre la ruta 37, rumbo al castillo de Piria, quién habría iniciado su construcción en 1917, con el propósito de donarla a la Iglesia Católica. Pero, según las versiones que circulan en torno al tema, dicha institución se negó a recibirla por causa de los símbolos alquímicos y masónicos que poseía.

El edificio tiene su fachada orientada hacia el este, de cara a la salida del sol, orientación característica de los templos masónicos. Además, tiene ornamentación de clara simbología masónica y alquímica, considerada profana.
En ese sentido se señala que el diseño del edificio estaba pensado para que durante el equinoccio de primavera, un rayo de sol atravesara el rosetón de ocho pétalos de la torre en un determinado momento del día, e iluminase un punto prefijado del altar.
Se afirma que la iglesia fue diseñada en la escuela Eiffel de París.
A la muerte de Piria, la misma fue abandonada sin que se culminara su obra, ni se le prestara mantenimiento. A la fecha, el lugar está en ruinas y es utilizada como depósito de leña, pero pasó a pertenecer a la Intendencia de Maldonado.

Francisco Piria, hijo de inmigrantes italianos, era un poderoso empresario uruguayo, que vivió a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Se destacó por la construcción de numerosas obras, pero sobre todo por ser el fundador del balneario Piriápolis, en el Departamento de Maldonado, y por su intervención en más de sesenta barrios de Montevideo.
Se cree que fue el primer alquimista de Uruguay. Muchas de sus obras abundan en símbolos alquímicos y fueron construidas según la Kábala.




















Excelente el artículo sobre la ” Iglesia de Piria “