Por el sustento diario
producto del desperdicio de la pesca,
o del casual instante natural,
con la sorpresa como estrategia
y un largo pico como herramienta.

Donde hay mar hay rocas, allí habita abundante el mejillón y cuando hay que romper la caparazón, el Ostrero de pico rojo hace su trabajo.



El Playerito vigila celoso su segura presa, que nada inocente bajo la espuma.

Patas y pico, un sincronismo cromático, en vigilia y al acecho


Contra viento y marea, la Gaviota cabeza negra sortea la espuma de sal.


Entre barcas, muelles y cordeles, la Gaviota espera su turno !!!



















