Cometas en turismo

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“cañas ligeras que saben volar
dale más piola que llega hasta el sol…”

Pensar en cometas nos lleva inevitablemente a evocar vientos primaverales,
que elevan esos pájaros multicolores rumbo al cielo.

Pero no en todas partes las cometas surcan el aire en primavera.

En Rivera, frontera con Brasil, el tiempo de cometas es en Semana de Turismo o Semana Santa. Es en estos días en los cuales,  atraídos por la mística que rodea a este pequeño artefacto, familias enteras suben a los cerros que rodean la ciudad, para remontar las clásicas “pandorgas”.

No es extraño tampoco, aunque ya menos frecuente, ver niños y adultos en los cañaverales buscando tacuaras para confeccionar sus cometas. Y quién recorre la ciudad, puede ver plazas y esquinas pobladas de colores, gracias a los vendedores que ofrecen los modelos que ellos mismos elaboran.

Haciendo historia, el maestro y comunicador riverense Cacho Silveira, contó que cuando finalizaba carnaval, los chicos del barrio ya comenzaban a preparar sus cometas. “Las primeras en ser hechas, jamás llegaban al viernes santo, se quedaban en algún árbol o columna de UTE”, explicó.

“Les cuento como se confeccionaban las dos cometas más comunes:

“El Marimbo”: el primer paso es elegir la caña de tacuara para el armazón .Ésta debe estar madura y secada a la sombra para que no se curve. De la caña, se rajan cañitas finas si la cometa es pequeña y de mayor espesor, según la dimensión de la obra. La misma tendrá forma rectangular. Seguidamente se cortan dos que serán las medianas de la figura geométrica y dos las respectivas diagonales. Se las unen, envolviendo un piolín, por la parte media y en el contorno se hace lo propio con otro hilo. Finalizada esta parte, se procede a colocar la “cabeza”, que es una caña más delgada que se arquea sujetándola en los vértices superiores y en el extremo de la mediana mayor. Una vez terminado el armazón, se procede al forrado. Se puede utilizar papel encerado o de seda y actualmente hasta nylon.

Se pega el papel al armazón y los hilos con cola comprada o de lo contrario con engrudo (pegamento que se confecciona con harina y agua. Puede ser crudo o cocido). Hay quienes las hacen de “doble forro”, primero pegan una hoja entera de color blanco, y después sobre éste, forman el diseño elegido. De lo contrario de hace en “gomos” (gajos), siguiendo el diseño del armazón.

Una vez finalizada esta parte, se procede a colocar los “tiros”, piolines que se sostienen en los vértices superiores y desde el centro. El tiro de la cola va sujeto a los dos vértices inferiores. Lo más trabajoso es la colocación de los “roncadores”, para lo que hay varios secretos. Pronta la cometa, nos falta la cola, que se confecciona con trozos de trapos viejos.

“Las Bombas”: Las bombas tienen forma octogonal o circular según su perímetro sea una caña o un piolín. El armazón se hace con 4 cañas que son diámetros de la figura, Al igual que el “marimbo” se sujetan por el centro. Si es octogonal se rodea con un hilo. Si es circular se la contornea con una cañita fina que forma la circunferencia. El forro también es similar a la anterior, con la diferencia que en el contorno se le colocan flecos. Los “tiros” también se colocan de igual forma.

Se remontaban con piolín. Este a veces era encerado, con cera de abejas para queder más resistente. Las cometas más pequeñas se remontaban con hilo 16 (hilo para coser que venía en “carreteles” de madera, de distinto grosor, según bajaba la numeración era más grueso)”.

La tradición es tan antigua y está tan arraigada en la zona, que el poeta riverense Olyntho Maria Simoes escribió el poema “Las cometas”, haciendo referencia al hecho:

¡las cometas! infantil pasatiempo,
infantil como hermoso que practica la gente de mi pueblo,
desde tiempos remotos,
todos los jueves y los viernes santos
con ingenuo alborozo.

¿ cual es el riverense que durante esos días de ocio,
no se privó una tarde de la siesta
u olvidó sus deberes religiosos
y al “cerro” se marchó con una “estrella”
o un “barrilete” de variados tonos?…

Curiosidades y costumbres diversas, que suman a la riqueza cultural de nuestro ser uruguayo.

foto: Prof Gustavo Alsó

2 Comentarios

  1. Si habré volado cometas por los cielos riverenses! Recuerdo que en mi barrio (,calle Dr. Ugón, por la plaza de deportes había una barra de gurises muy sinvergüenzas que le agregaba una hoja de afeitar, una “yilet”, a la cola de sus cometas y maniobrándolas con gran destreza en el aire, a doscientos metros de altura, iban en busca de las conetas de otros barrios, de otras manzanas, y las posicionaban de tal manera que lograban finalmente cortarles el hilo. ¡Cuando la cometa herida se precipitaba a tierra era la algazara, el festejo y las corridas para apoderarse del trofeo! Otras veces no eran rapiñas tan descaradas, sino duelos concertados en los cuales se batían hidalgamente hasta que una se desprendía de su hilo vital y salía despedida como un gallo de riña moribundo. Mucjos años después recuerdo aquellas épicas batalla y aquellos acechos de bandoleros y no sé si eran muy éticos, pero prefiero no pensar en eso y recordar todo con la mirada entre pícara e inocente que teníamos todos en ese tiempo, el querido tiempo de la niñez!

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