por Mauro Barboza

Una travesía por el Nilo
El Río Nilo es una fuente inagotable de misterio y exotismo.
Desde niños nos sentimos atraídos por su fabulosa y mítica historia
de más de 5.000 años de antigüedad.
Y esa historia se deslizó en el tiempo a lo largo del Nilo. Su desarrollo y crecimiento se produce en una especie de desplazamiento desde el norte hacia el sur, entre el delta y el corazón de África, desde la legendaria Menfis de las Pirámides y la Esfinge, hasta la no menos legendaria Tebas de Luxor y Karnak, desde el Mediterráneo hasta las nacientes del Nilo, ida y vuelta, siempre a lo largo del majestuoso río Menfis, Tebas y la actual El Cairo, que significa “la Victoriosa”, han sido las grandes capitales del antiguo y moderno Egipto, no las únicas.

El deseo de hacer un crucero por el Nilo, alimentado por películas y relatos, fue creciendo hasta que finalmente se hizo realidad en el 2019. Comenzamos el viaje con mi compañera por Assuan, donde está la famosa represa. Desde allí en una barcaza toldada, típica de la navegación de cabotaje, hicimos unos kms. hacia el sur, única parte del trayecto del Nilo que hicimos en otro sentido que no fuera hacia el norte.
Llegamos así a la hermosa y soleada isla de Filé, o Philae, nombre griego, donde nos encontramos con el templo en honor a la diosa Isis, consorte de Osiris, el dios Sol.
Es uno de los templos mejor conservados, quizás porque estaba lejos de las rutas más transitadas, las del norte, y un bello ejemplo de la grandiosa arquitectura egipcia, de lo cual el mejor testimonio son las fotos que nosotros mismos tomamos en el lugar.

La segunda parte del crucero, la más extensa, después de pasar por Abu Simbel, la hicimos ya en una hermosa goleta, la Farida, a bordo de la cual estuvimos tres noches y cuatro días. Camarotes cómodos, comedor impecable y una cubierta soleada, con piscinas, reposeras y un barcito donde contrariamente a la creencia de que en los países musulmanes no se encuentran bebidas con alcohol, era posible conseguir una cerveza bastante pasable.
Incluso una noche hubo un show en el salón central del barco, durante el cual se podía consumir whisky o vodka con naranja, y presenciamos un atractivo espectáculo en el cual al redoble de timbales vimos a una hermosa danzarina del vientre y luego a un joven derviche, que realizó una danza alucinante girando sobre sí mismo durante cuarenta minutos sin parar un segundo!. Todo muy turístico por cierto, pero no por ello menos atractivo y nuevo para nosotros.

Fue un viaje sumamente placentero, mecidos suavemente por la corriente del Nilo, viendo transcurrir en sus riberas una línea continua de palmeras, detrás de las cuales estaba el desierto interminable.

En este tramo presenciamos varias maravillas, y cosas para nosotros insólitas. En Assuan pudimos visitar un poblado nubio, antiguos habitantes del Alto Nilo, una raza negra que vive en coloridas casas de piedra y adobe y conserva sus costumbres ancestrales, una de las cuales es usar casi exclusivamente el camello como medio de transporte.

No se puede llegar al poblado en buses, la única forma es por barco, y por sus calles transitan los habitantes a lomo de dromedarios, muchas veces formando largas caravanas. Visitamos una escuela, una casa típica de una familia del lugar que tenía un cocodrilo como mascota, tomamos un rico té y nos bañamos en una playita frente al pueblo, entre vendedores de souvenires y camellos de alquiler.

Ya a bordo del Farida nuevamente, avanzamos hacia el norte, llegando a Kom Ombo, una antiquísima población al borde del Nilo, donde se encuentra uno de los templos más pintorescos, consagrado a Sobek, el dios cocodrilo, al que se relacionaba con las crecidas del Nilo.

En ese templo existen unas cien momias de cocodrilos, las mejor conservadas de las trescientas aproximadamente que se hallaron en las cercanías. Allí junto, se encuentra otro templo muy interesante, consagrado a Hoeraris, Horus viejo (el dios Halcón, el más importante hasta que llegó el culto tardío de Osiris) y su madre y consorte Hathor, una diosa amable, protectora de la alegría, los niños y la maternidad.

Nuevamente en el Nilo llegamos tras unas horas al templo de Edfu, otra antigua ciudad, en la cual se encuentra el gran templo consagrado al dios Horus- Apolo. Es realmente monumental, su construcción llevó bastante más tiempo que las pirámides. Solo la fachada mide 76 x 36 mts y el interior es aún mucho más grande. Es el segundo templo en dimensiones, después de Karnak. Pertenece al período helénico, de allí la asociación del culto de Horus y Apolo.

Su construcción comenzó con Ptolomeo III, uno de los diádocos (sucesores) de Alejandro Magno en el siglo IV AC y terminó dos siglos después, bajo Ptolomeo XII. Ptolomeo, el fundador de la dinastía, fue un general de Alejandro, uno de los cuatro entre los que se dividió su imperio a su prematura muerte. Bajo los Ptolomeos floreció por ejemplo la Bilblioteca de Alejandría y su exponente más famoso fue sin duda Cleopatra, la celebérrima amante de Julio César y Marco Antonio, quien pasó a la historia por sus romances y su trágica muerte, algo un tanto injusto, porque al seducir a los generales romanos, Cleopatra postergó durante veinte años al menos, la conquista de su amado Egipto.
Además era una mujer muy culta, interesada en las artes y la medicina, hábil política y capaz de hablar varios idiomas, incluyendo la lengua jeroglífica, reducida a usos religiosos tras la conquista griega.
Luxor y Karnak

Y finalmente la última etapa de la travesía. Tras un día de navegación llegamos a la ciudad de Luxor, en la antigua Tebas.
Allí encontramos a dos de los monumentos más significativos de toda la antigüedad. Los grandes templos consagrados al dios Amón- Ra, Luxor y Karnak.


La entrada del primero debió estar flanqueada por dos grandes obeliscos, pero sólo está uno de ellos, el otro fue obsequiado a Francia hace dos siglos, por gestiones de Champollión, el antropólogo francés que descifró la escritura jeroglífica, totalmente desconocida ya para los propios egipcios.
Este gran obelisco se encuentra actualmente en la Plaza de la Concordia, en París.
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De Luxor a Karnak, el más grande de todos los templos egipcios, se llega a través de la gran avenida de las esfinges, seres mitológicos que representaban el poder de los faraones, con cuerpos de león y cabezas de carneros, cientos de ellas, y debieron ser muchas más.

en un trayecto de unos 2 kms aproximadamente.
El templo de Karnak es realmente imponente. Sus gigantescas columnas, de casi cuatro metros de diámetro y más de veinte metros de altura, decoradas con bajorrelieves, debieron ser un gran espectáculo en su momento de mayor esplendor.

No han perdido su imponencia, pero si han perdido la pintura que las adornaba y el techo de madera, que al igual que en los grandes templos griegos, ha desaparecido por efecto del tiempo.

Recuerdo una escena de la película Muerte en el Nilo, sobre obra de Agatha Cristhie,
en la cual se ve a una majestuosa Raquel Welch deslizándose por este exacto lugar.
La sala hipóstila, o sala de las columnas, es extraordinaria, digna de verse, al igual que las grandes estatuas de los faraones que participaron en la construcción de los dos grandes templos.
Desde Luxor tuvimos la oportunidad de hacer un viaje en globo, postergado en la Capadocia turca por el fuerte viento, afortunadamente. Ocurre que este ascenso en globo, típico de todas las postales de la región, costaba según el manual 100 dólares, pero llegado el momento de adquirir los pasajes nos cobraron 200, para nuestra sorpresa.
El motivo, según nos explicaron, fue que había una fuerte demanda por parte de una verdadera avalancha de turistas chinos, y la ley de la oferta y la demanda había actuado de manera inexorable. Nos dispusimos a pagar a regañadientes, pero como dije antes, el viento lo impidió. Pues bien, ese viaje en globo que no pudimos hacer en Capadocia terminamos haciéndolo en Luxor, al precio original, ahorrándonos de esta manera 100 dólares cada uno!.

la única mujer que reinó como Faraona, algo que ni Cleopatra pudo hacer
Durante el vuelo en las “montgolfieras”, cómo le llaman ellos por sus inventor franceses, los hermanos Montgolfier, “flotamos” sobre el famoso Valle de los Reyes, donde se encuentran más de sesenta tumbas de faraones, entre ellos nada menos que Tutankhamón y Ramsés II. También es posible llegar al Valle de los Reyes por tierra, cosa que hicimos más tarde.
La mayoría de las tumbas han sido saqueadas, pero se conservan las pinturas y decorados en las paredes de roca, y algunas se sabe que están por allí, pero todavía no han sido encontradas ni excavadas. Tarea para exploradores y aventureros del futuro.
La única momia que se encuentra todavía en ese lugar, entre las que han sido encontradas, es la de Tutankhamón, no así su famosísima mascarilla de oro, que está en el Museo de El Cairo. Precisamente fue trasladada de nuevo a su enterramiento original para preservarla en mejores condiciones de luz y humedad. Por cierto que, por entrar a la cueva a ver la misma se cobra una entrada aparte, y también por tomar fotografías.
En Egipto el turismo es una gran caja registradora, y lo entendemos. Por otra parte no es fácil ni económico preservar todos esos grandes tesoros arqueológicos acumulados durante 3.500 años.

Después de recorrer Luxor y Karnak, a los que siempre hay que referirse juntos, como si de gemelos se tratara, nos trasladaron al aeropuerto de Luxor, dónde abordamos el avión hacia El Cairo, la última etapa de nuestro viaje. Pero nos quedamos cortos en la descripción de nuestro inolvidable crucero por el Nilo.
Mencionaré al pasar algunas de las maravillas que presenciamos en este viaje para no agotar al lector, pero que considero imposible no mencionar: las grandes canteras de Assuan donde se construían los gigantescos obeliscos de una sola pieza que hoy se pueden apreciar en París, Londres, Nueva York, Roma y Estambul. El famoso obelisco inacabado que se encuentra en la propia cantera, fue abandonado debido a que la roca se rajó, posiblemente por un terremoto. ¡Hubiera pesado aproximadamente 1200 toneladas!.
En la misma cantera se construía un barco junto al obelisco, luego éste se movía unos pocos metros hasta depositarlo sobre la cubierta de la embarcación y cuando subía el Nilo, el barco flotaba y era posible trasladarlo hasta su destino. ¡Una obra de ingeniería gigantesca, que aún en nuestro tiempo se hace difícil de concebir!

Allí se fabricaron no sólo obeliscos, sino también estatuas y sarcófagos de piedra. Francamente cuando nos dijeron que íbamos a visitar una cantera de piedra, pensé que me iba a aburrir. Pues bien, a la postre resultó uno de los lugares más interesantes que visité, un monumento en sí mismo, a los logros de toda una civilización.
En este viaje no sólo pasamos por fabulosos templos, monumentos y pintorescos poblados, también pasamos por unas exclusas enormes, donde apreciamos el diferente nivel del río, se abre la primera exclusa y el barco pasa, lo vemos bajar a ojos vistas, luego se abre la segunda exclusa y el barco sale, varios metros más abajo. En este lugar estuvimos detenidos una hora aproximadamente, tiempo cautivo que es aprovechado sistemáticamente por los vendedores locales, que a bordo de sus botes y chalanas se acercan a la nave para ofrecer todo tipo de mercaderías. Dondequiera que vayas en Egipto te encontrarás con estos insistentes vendedores, dispuestos a seguirte hasta que al fin consiguen interesante en algo. ¡Desde ese momento, estás perdido!.

Ahí reposamos durante toda una tarde, antes de seguir viaje en ómnibus hacia Assuan.
Pero creo que lo mejor, o quizás lo más gratificante, es ver deslizarse la costa erizada de palmeras, y más atrás las dunas infinitas, mientras saboreas un cóctel, un refresco, o en mi caso, como buen uruguayo, un sabroso mate mañanero. Por allí por donde Cleopatra se deslizaba junto a Marco Antonio en la embarcación real, abanicados por nubios y disfrutando quién sabe qué exquisitos manjares, nosotros disfrutamos largamente de nuestro módico placer rioplatense…



















Disfrutable relato y más aún con las estupendas fotografías
Divino el viaje que realicé por el Nilo.
HICE EL CRUCERO HACIA EL SUR CON MI COMPAÑERA Y 6 URUGUAYOS MAS, SENSACIONAL, AL NO PODER HACER EL GLOBO (U$S 125) NOS LO CAMBIARON POR EXCURSION A ALEJANDRIA QUE RESULTO MUY BUENO, LA BIBLIOTECA ES UNO DE LOS PUNTOS ALTOS DEL MUNDO.-
¿Por qué algunas personas piensan que si han visitado un lugar deben describirlo, documentarlo y fotografiarlo?
¿Será que si no lo hacen, sientan que es como si no hubiera ocurrido. . . ?
En momentos de tantas redes sociales, hay una necesidad de relatar cada instante y exponerlo al resto del mundo, como si con ello estuvieran haciendo el mayor de los aportes. . .
Cuando también es posible hacer esa misma visita, despojados de todo tipo de artilugios y empaparse de la cultura, hacer que se desborde nuestro mirar, nuestro sentir y que todo lo guardemos, como si de un valioso tesoro se tratase, en nuestra memoria. . .
Siento que hay vivencias cotidianas, que muchos descocemos y que las tenemos tan cerca. . .
Tengo la grata sorpresa de haber encontrado muchas de ellas, aquí en “aconteceres”
Desde mi humilde punto de vista.
Sandra
Tu punto de vista no es precisamente humilde. Partes de la base de que quien comparte, alardea, dices que se perdió algo por sacar fotos ( cómo lo sabes?) como sabes cuánto se ha perdido de mirar?Ese ejercicio de generosidad de “ perder” tiempo describiendo y vivenciando con la escritura , es a veces lo que nos diferencia de quienes se dicen tan “profundos” que “todo lo analizan” pero que se olvidan que hay muchos que nunca tendrán la oportunidad que tanto buscó Mauro, de ver y sentir semejantes maravillas. A mi también Aconteceres me dio lo que perdí por vivir fuera de mi país. Aportes…. estos aportes del Nilo (o Mauro)son los del alma y no los de la vanidad.
Humildemente
Tito
Una belleza descripta en palabras que ya te dan ganas de armarte un viaje xa ahí….se pueden sentir las vivencias a través del relato…y supongo que esta sintetizado el mismo…no deben alcanzar los ojos xa ver y tu piel xa sentir…que maravilloso que lo puedas compartir con quienes te leemos
Te aseguro que algún día voy a ir a Egipto, me han seducido estas historias y las imágenes!!
Estimada Sandra: soy escritor, es lo que hago y lo que me gusta. Por otra parte compartir experiencias y conocimientos ha enriquecido desde siempre a los hombres, despertando su curiosidad y sus ansias de cocimiento. De hecho creo que la historia de la humanidad es la de un largo viaje, y los relatos de ese viajo. Por supuesto, tu opinión vale tanto como la mía y agradezco a Tito por entenderme. Saludos.