Ubicada en el Prado, con entradas por Av. Millán,
Av. de las Araucarias y Av. De las Instrucciones,
se encuentra la Quinta de Mensilaharsu,
predio donde funciona actualmente el Museo Nacional de Antropología.
En un lugar de inusual belleza,
con una entrada que nos remonta a otros tiempos,
a pesar de estar rodeada de modernos edificios,
podemos recorrer la vivienda que aún conserva parte del mobiliario,
así como diversas exposiciones.

Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1975, por ser claro ejemplo de las clásicas quintas del Prado del 1900. Estas viviendas fueron concebidas como casas de veraneo, con grandes parques y jardines, con especies de diversas partes el mundo y autóctonas de gran valor.
El Monumento Histórico lo conforma la unidad indivisible del parque, con árboles de más de 150 años y la casa, un edificio construido a partir de un casco de estancia de 1850 y refaccionado en 1890 con el diseño que mantiene a la fecha.
La majestuosa fachada del edificio responde los parámetros arquitectónico de fines del siglo XIX, donde se mezclan elementos de diferentes estilos y épocas de la arquitectura, en especial diseños italianos y franceses.
La documentación histórica indica que parte de la edificación actual ya se encontraba construida hacia 1850. Si bien existen dos versiones sobre los posibles propietarios en ese momento, es claro que hacia 1875 lo adquiere Don Lino Herosa, en cuyas escrituras consta que ya existía una construcción y una “Avenida de Magnolias” como límite de la propiedad.

Sobre esa edificación existen también dos versiones. La primera indica que constaría de un cuadrado central con dos alas de habitaciones enfrentadas y separadas por el patio con la galería perimetral, probablemente abierta.
En tanto la segunda habla de un edificio que podría haber tenido forma de U, rodeando el patio central y cuya fachada se orientaba al sureste.
Hacia 1887, parte de la propiedad de Herosa fue adquirida por la familia Mendilaharsu-Netto, iniciándose grandes reformas hacia 1890. Se construye lo que hoy es el frente de la casa, con un primer piso destinado a Biblioteca, coronada por el mirador.

A este último, se accede por una escalera caracol de hierro fundido inglesa, que integraba las estructuras ornamentales de hierro que Inglaterra exportaba a Latinoamérica en el siglo XIX.
Actualmente se están realizando excavaciones en lo que se cree corresponde al área externa de la casa primigenia, cuyos vestigios podrían estar relacionados a la estancia mencionada.
Cabe destacar que en el patio central de la vivienda, se encuentra una magnífica fuente de hierro fundido del siglo XIX, de estilo neoclásico, también declarada Monumento Histórico Nacional. En la misma se destaca como figura relevante el león, relacionado iconográficamente con la realeza y la fuerza. Se desconoce quién fue el escultor, pero se señala como autor al arquitecto Robinson y la Fundidora Rankin y Ca. Liverpool.

Sobre sus orígenes circulan varias versiones, pero una de las más creíbles, reseñada por la Restauradora Claudia Frigerio, señala que esta fuente habría estado ubicada inicialmente en la parte central del Mercado del Puerto.

La misma habría sido utilizada para lavado de frutas o manos, así como depósito de desperdicios, razón por la cual se decidió retirarla y enviarla a remate. La fuente fue subastada por la Casa Gomensoro en 1890 a un Sr. Errandonea, por la suma de 120 pesos. Este hecho coincide con el año en que se realizó la reforma de la Quinta Mendilaharsu.
La fuente es única en su estilo y con pocos referentes a nivel mundial, como puede ser la Victoria Fountain ubicada en los jardines de Old Steine en Brighton, Inglaterra, también declarada patrimonio nacional inglés.
Fuentes: “Historias bajo el parquet”, Material del Museo Nacional de Antropología.
















Gracias!! Qué belleza! Confieso no tenía idea de su existencia. Saludos?
Gracias por compartir y dejarnos conocer un poco más de estos bellos lugares de nuestra ciudad!