Construida por Don Francisco Capurro en 1873
y ubicada en la calle Capurro,
ex Calle Ancha de Santa Lucía,
se encuentra la Quinta Capurro,
declarada Monumento Histórico Nacional en 1994.
Este predio representa una etapa de esplendor de la ciudad,
cuando era un lugar de veraneo
frecuentado por las familias de renombre.
Fue el 20 de diciembre de 1873, cuando Federico Capurro adquirió nueve hectáreas de terreno a orillas del arroyo de los Hornos, que pertenecían a Dolores Gil. En este predio cultivó, junto a su esposa Ema Ruano, un enorme jardín al que adornaron con fuentes y en el que levantaron tres edificaciones, que son obra del Ingeniero Alberto Capurro.
Arboles frutales, variedades autóctonas y exóticas traidas de sus viajes, avivaron su interés por la observación y el conocimiento de la botánica, lo que los impulsó a reunir las especies más diversas en su finca.

Cercos de boj y myrsine africana flanquean la entrada a este lugar, donde la diversidad botánica se hace presente al recorrer sus senderos y jardines. Allí se conservan antiguos ejemplares de especies traídas de Europa y Asia, las que hacen de la Quinta Capurro una valiosa reserva forestal.
Muchas de ellas aún siguen presentes en el predio, como la damara, que es un árbol de la India, el árbol del papel, acacias de 35 metros de altura, palmeras de origen canario, además de un guayabo y un paraíso anteriores a 1871.

También se pueden encontrar cipreses, plátanos, cedros, pinos, castaños, ibirapitá y eucaliptos, así como rosas, nueve colores de camelias, glicinas, magnolias, agapantos, jazmines y cartuchos.

Existe una zona donde las cañas de bambú han formado un pasaje de túneles, que son sin duda una de las principales atracciones del lugar.

El atelier, la casa de los caseros y la vivienda principal, datan de 1873. Delimitando el terreno, sobre la calle Capurro, hay un alto muro y un amplio portón de hierro que sirve de acceso principal.

Al ingresar, hacia la izquierda, está el atelier, en tanto a la derecha se encuentra la casa de los caseros y más al fondo la vivienda principal. En esta última, tienen lugar algunas de las actividades de la Casa de la Cultura de Santa Lucía.
La casa de los caseros, es una vivienda de dos plantas separadas por un entrepiso de madera. Arriba se hallaban los dormitorios mientras que en la planta baja estuvieron ubicadas las caballerizas y los servicios de la casa.

Se dice que José Pedro Varela, amigo de la familia, visitó periódicamente el lugar y buscó recuperarse de la tuberculosis que lo aquejaba descansando bajo sus árboles.
En 1882, los Capurro dejaron la casa para mudarse a Milán. En 1905 visitaron la quinta José Batlle y Ordóñez y Juan Zorrilla de San Martín, con motivo de la inauguración del puente sobre el río Santa Lucía.
















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