por Wilson Frechero
Las dos mujeres hablaban sin cesar.
Aquello era un murmullo insoportable que a manera de mantra,
superaba incluso el propio ruido del motor del ómnibus.
No entendía como mi padre podía conciliar el sueño recostado...
por Wilson Frechero
Esa tarde de lluvia, el 188, con destino al Palacio, demoró más de lo habitual,
lo cual hizo que la garita pareciera chica en relación a la gente que había.
Bajo la lluvia, un...
por Wilson Frechero
Cada tanto vuelvo al barrio.
Esa tarde la calle estaba desierta.
Casi escenográfica.
Pareciera que en algún momento se desplomaría alguna fachada,
dejando ver la gran mentira.
La alineación irregular de las viviendas, resaltaba aún más con...